Los dos momentos cruciales
de la gestión privada de la economía
Durante la gestión privada de la economía existen esencialmente dos momentos tristes para la humanidad. El primero es cuando este tipo de gestión substituye a la gestión social. Es el momento de la aparición de la pobreza. Esto hace 8 mil años aproximadamente. El segundo, es cuando el proceso artificial de producción se desarrolla en gestión privada. Es el momento de la aparición del desempleo. Esto hace cuatro o cinco siglos aproximadamente. Desde esos dos momentos, la humanidad soporta sin descanso y con mucha pena esos dos vicios. Dos vicios que son el resultado de una gestión privada de la economía, la cual se sirve de las características bien particulares de ciertos procesos de trabajo.
La condición formal de la aparición de la pobreza se concretiza cuando la tierra cultivable se convierte en el elemento insoslayable del proceso natural de producción. La particularidad de la tierra cultivable es que puede ser utilizada por cualquier persona, en total independencia de aquella que la creó. En esas condiciones, cualquiera que fuera más robusto, más ingenioso, o más hábil, podía establecer una relación de dominación permanente por intermedio de la apropiación de la tierra cultivable. Esta particularidad del elemento insoslayable no existió en los procesos de trabajo precedentes.
Esta característica, de la tierra cultivable, es utilizada por ciertos miembros del grupo social para así crear la dicotomía: pobreza de un lado y riqueza del otro. Esto da inicio a la gestión privada de la economía.
La condición formal de la aparición del desempleo nace cuando la economía se desarrolla sobre la base del proceso artificial de producción. Esta manera de trabajar se apoya sobre la máquina como el elemento insoslayable. Cada máquina es el eje principal de cada centro de trabajo, el mismo que se desarrolla de una manera autónoma, física y financieramente, con relación a los otros centros de trabajo.
Esto hace que, al interior de cada centro de trabajo, se puede medir con exacta precisión el volumen de necesidades en recursos humanos y materiales para producir una cierta cantidad de bienes. Es así como, la cantidad de trabajadores empleados en cada centro de trabajo se encuentra en completa independencia con el número total de trabajadores de una colectividad. Expresado de otra manera: cada centro de trabajo, dentro de un proceso artificial de producción, hace un uso racional del número exacto de trabajadores empleados, sin que ello tenga ninguna relación con la totalidad de personas disponibles a trabajar.
Es así como esta condición formal del desempleo se vuelve una realidad cuando la gestión privada de la economía atomiza la propiedad privada de los medios de producción. En esas condiciones, el dueño o los dueños de los medios de producción de una empresa son indiferentes al número total de personas dispuestas a trabajar dentro una colectividad.
¿Existe, a la fecha, un medio de erradicar la pobreza y el desempleo?