LAS TRAMPAS
DEL MODELO ACTUAL DE DESARROLLO ECONÓMICO
Nosotros vivimos con un modelo de desarrollo que, en su esencia se ha instalado en nuestras economías desde hace aproximadamente 8 mil años. Actualmente, se expresa de la manera siguiente: la producción de bienes y servicios se ejecuta principalmente por una forma de trabajo, la más evolucionada de todas y por consiguiente la más eficaz hasta la fecha. Se trata del proceso artificial de producción, la misma que da el armazón técnico a una economía que nos hemos acostumbrado llamarla, economía de mercado.
Esta forma de trabajar tiene la particularidad de expresarse en términos físicos (las máquinas, los productos intemediarios, el bien final, etc.) y en términos de valor ( el valor de las máquinas, el valor de los productos intemediarios, etc.). Así, en el momento de la producción se mezclan todos los inputs físicos (la máquina, los productos intermediarios, e incluso la mano de obra, etc.). Una vez finalizada la producción y efectuada la venta, se recupera el valor de todo lo que se ha utilizado en la producción. Al final queda un cierto monto, que tenemos el hábito de llamarlo: beneficios de la empresa realizada.
A ce nivel de la exposición se plantean dos preguntas que van a centrarnos sobre las trampas que encierra nuestro modelo actual de desarrollo económico: ¿a quién pertenece el beneficio generado por la empresa? ¿cuál será el destino de esos beneficios?
De una manera completamente natural (¡), nuestra respuesta a la primera pregunta es: al dueño de la empresa. Esta es la consecuencia lógica e inmediata del hábito que hemos tomado desde hace aproximadamente 8 mil años. Todo el resultado de la actividad económica pertenece al o a los propietarios de la empresa.
Volvamos a nuestro ejemplo original, de una economía compuesta únicamente de una empresa evaluada en 12 millones de soles. Ahora esta empresa tiene, para facilitar el ejemplo, un propietario que lo pone en funcionamiento agregando 3 millones de soles en productos intermediarios y mano de obra. La producción entonces cuesta 15 millones y logra venderlo a 21 millones de soles. Un beneficio anual de 6 millones. Supongamos que ese es su nivel de producción optimal y que se renuvela todos los años. Así, al cabo del segundo ejercicio económico, él tendrá 12 millones de soles disponibles. ¿Qué hará el empresario con ese monto “ganado”? ¿Seguirá ahorrando, investirá en una nueva empresa haciendo disminuir el nivel de desempleo, lo investirá en el extranjero,...? ¿Cuál será su decisión?
Es a él y solamente a él que corrresponde tomar esa decisión. El es el propietario del beneficio realizado por la empresa, y es a él quien corresponde decidir qué hacer con el dinero “ganado”, cuando utlizarlo, en qué utilizarlo, en donde utilizarlo.
Acabamos de ver que la dinámica de la empresa posibilita el crecimiento de la economía y, por ende, eliminar una parte importante del desempleo, tanto que al cabo de 10 años, en esas mismas condiciones de producción, se podrá eliminar completamente el desempleo. Pero, ¿sucederá eso, o quizás el propietario decide investirlo en el extranjero porque encontró mejores ventajas para su inversión, o simplemente se dedicó a jugar a la bolsa de valores porque le parecía mas interesante?
En la entrevista* que me hace Miguel Tauro, cuyo artículo es publicado en nuestra página web, describo someramente sobre la condición formal para la aparición del desempleo. Aquí estamos viendo, sobre esas bases, la aparición real del desempleo y, sobretodo, su permanencia en el tiempo, a pesar de que la actividad económica es bastante dinámica como para poder eliminar de sus sufrimientos a esos 15 desempleados del ejemplo. Pero, en este modelo de desarrollo, es el propietario quien tiene la palabra final.
El asunto no queda ahí. Las trampas del modelo son muchísimas. Expliquemos una más. Según nuestro ejemplo, la economía del Perú se mueve con 15 millones de soles (12 provienen del valor de la máquina y 3 de los insumos mano de obra y materia prima). Nuestro Primer ministro y, en general, nuestros gobernantes, nos han metido en la cabeza que para poder competir internacionalmente es indispensable bajar los salarios. Supongamos que su idea sea correcta, que le demos comer y vestir a los “gringos” con productos casi regalados.
Pero preguntémonos ¿qué sucederá al interior de nuestra economía? Supongamos que luego de asustar a los “cholitos” con el cuento de que los empresarios se van a ir a otro lado, que van a cerrar las fábricas y no habrá mas trabajo, que los chinos nos van a ganar el mercado, y no sé cuantas otras historias, los obreros y empleados no hacen el mínimo comentario cuando el propietario decide disminuir los salarios y remuneraciones, digamos, en un millon de soles. En esas condiciones ¿cuál es el nuevo nivel de la ecomía peruana?
De un lado, sea el propietario habrá aumentado sus beneficios en un millón de soles, sea los “gringos” habrán ahorrado ese mismo monto a costas de los “cholitos”, o el propietario y los “gringos” se habrán repartido el botín. De otro lado, mientras el propietario no decida hacer funcionar una nueva empresa con los beneficios obtenidos, los desempleados seguirán estando desempleados. En suma, la situación económica y social del país se ha agravado a pesar de que la actividad económica continúa siendo eficaz y dinámica.
¿Qué hubiera pasado si el propietario de la empresa fuera el Perú? Como lo hemos visto en nuestros artículos sobre el financiamiento ilimitado y gratuito, todas las personas con un projecto de empresa sólido acudiendo al sistema financiero hubieran creado tantas empresas como las necesarias hasta eliminar el desempleo. ¿El objetivo primario de esos gestores de empresa es eliminar el desempleo? No, ninguna empresa es filantrópica. Ellos quieren hacer empresa por “x” razones. Son las nuevas características del modelo de desarrollo económico que, sin que sea planeado, conduce a la eliminación del desempleo.
Indudablemente que esta dinámica de eliminación del desempleo puede ejecutarse conscientemente. Los dirigentes del país, incentivan entonces la creación de empresas, sólidas empresas, con ese objetivo implícito. Ello no contradice el hecho de que, con una política consciente o inconsciente, el desarrollo económico sobre las bases de ese modelo, en donde el propietario es el Perú conduce necesariamente a la eliminación del desempleo.
Debo agregar algo más. Habíamos dicho que, en el mejor de los casos, en donde el propietario privado decide investir los beneficios en la creación de nuevas empresas en el país (lo cual es realmente utópico), le hubieran tomado 10 años. En cambio, si el propietario es el Perú, no le tomará que un solo año barrer con el desempleo. Es decir, gracias al financiamiento ilimitado y gratuito, los ciudadanos peruanos pueden poner a funcionar no solamente tres nuevas empresas, sino tantas como personas estén dispuestas a trabajar.
Los dos modelos de desarrollo utlizan la misma forma de trabajar; pero, los objetivos y las condiciones de su dinámica son completamente diferentes. En consecuencia, los resultados son completamente diferentes. Es por ello que, bien que en términos técnicos de producción son iguales en eficacidad porque utilizan la misma manera de trabajar en condición optimal, en términos de bienestar, el modelo en donde el propietario es el Perú es mucho más eficaz que aquel en donde el propietario es una de las tantas personas del país o del extranjero.
Hugo Salinas
Thiais, 7 de setiembre del 2005
(*) Ver los artículos “Financiamiento ilimitado para crear empresas” y “Financiamiento gratuito” publicados en la rúbrica “Un Perú para todos” de esta misma página web.
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